5 cosas a tener en cuenta al comprar una ventana

on abril 11, 2018

Las opciones, hoy en día, en cuanto a ventanas son casi infinitas, si las comparamos con lo que había hace décadas. Que si los materiales del marco (PVC, aluminio, madera…), que si el grosor de los vidrios (dobles, triples…), que si el relleno de la cámara entre ellos (argón, xenón, aire…), etc. También están los tratamientos de los vidrios (bajo emisivos, de seguridad, templados…) y los marcos con rotura de puente térmico. O el mejor lugar donde ubicar la ventana en la fachada. Las opciones, como ya hemos dicho, son prácticamente infinitas.

Como explican en este artículo, las ventanas son un elemento fundamental en la eficiencia energética de un edificio. Teniendo en cuenta que entre el 13 % y el 30 % del calor de un edificio se pierde a través de las ellas está claro que son un elemento muy importante a tener en cuenta a la hora de afrontar una nueva construcción o una rehabilitación energética. Además, como explican en WWF, “el cambio de las ventanas por otras más eficientes de doble cristal y rotura del puente térmico puede reducir la demanda energética del edificio hasta un 50%”. Como sabemos que el reto de encontrar la ventana perfecta puede parecer inabordable, vamos intentar arrojar un poco de luz sobre este asunto.

1. Doble ventana o doble acristalamiento

Este peliagudo tema ya lo hablamos en otro artículo del blog. Aunque nos cuesta un poco entenderlo, hay gente que, mal aconsejada, sigue teniendo esta duda y, a veces, llegan a duplicar el número de ventanas, pensando que así consiguen más aislamiento térmico. Error. La cámara de aire que queda entre las dos ventanas tiene un espesor excesivo, lo que hace que, en invierno, el calor del interior de la vivienda pase a través del vidrio y caliente el aire de dicha cámara, creando un movimiento de convección que hará que las pérdidas aumenten. Así que dejaos de historias y, si os planteáis mejorar la carpintería exterior de vuestra vivienda, poned unas ventanas de calidad, con vidrio doble y rotura de puente térmico. No os arrepentiréis.

2. El tipo de apertura

En la actualidad, la variedad de tipos de apertura es tremenda: fija, practicable o batiente, oscilante, pivotante, corredera, combinada… En principio, nosotros lo tenemos muy claro, las que garantizan un cierre más hermético son las practicables o batientes, la apertura más común en nuestros edificios, si bien presentan la desventaja de necesitar un espacio en la habitación para poder abrirse. Es interesante también la combinación de una hoja fija con otra batiente, lo que reduce el espacio necesario para la apertura y también el tamaño del marco y los mecanismos necesarios para la manipulación. Las combinadas, que posibilitan el uso de dos tipos de aperturas en la misma ventana (oscilo-batientes), son también muy recomendables por su versatilidad. En cualquier caso, desaconsejamos por su poca hermeticidad las correderas, de las que hay que huir, si es posible.

Imagen del blog de Climalit.

3. El marco

Para empezar, debemos elegir el material de que está hecho el marco de la ventana. Los más habituales y usados son el aluminio, el pvc y la madera. A continuación, os contamos un poco más de cada uno de ellos.

Aluminio. El aluminio es quizás el material más usado en la fabricación de ventanas, por su resistencia, durabilidad y bajo coste. El problema que tiene, para nosotros, es la contaminación asociada a su producción y procesado. El aluminio se extrae de la bauxita, un mineral cuya explotación produce un gran impacto sobre la tierra y la vegetación, contribuyendo a la erosión de la zona de donde se obtiene. Además, en el proceso de extracción del aluminio a partir de la bauxita se generan toneladas de lodo cáustico que contaminan los acuíferos y pueden dañar la salud de personas y animales. Para rematar, la fabricación de aluminio precisa de grandes cantidades de energía y en su fundición y procesamiento se liberan gases como el dióxido de carbono, perfluorocarbonos, dióxido de azufre, fluoruro de sodio,todos ellos de efecto invernadero y altamente perjudiciales. Por decir algo positivo, el reciclaje del aluminio consume un 95 % menos de energía que su fabricación. En cualquier caso, si elegís este material, procurad que el marco tenga rotura de puente térmico, ya que el aluminio es un excelente conductor térmico y, por tanto, un pésimo aislante.

PVC. El PVC es un tipo de plástico (Policloruro de Vinilo) muy usado en la construcción convencional, sobre todo en saneamiento. Es el tercer plástico más usado en el mundo. Los marcos de este material ofrecen un buen aislamiento térmico y también acústico, son de fácil mantenimiento y ofrecen una gran variedad de acabados y colores. Además, son 100 % reciclables, aunque otra cosa muy distinta es que se reciclen. ¿Es tan bueno como lo pintan? Pues no, en lo que al medio ambiente se refiere. Para empezar, está compuesto de cloro (en un 57 %) y etileno, un derivado del petróleo, (en un 43 %). Este compuesto se denomina dicloro etano, un producto sumamente peligroso: es cancerígeno, altamente inflamable y explosivo. Su fabricación es altamente contaminante y requieren de gran cantidad de energía. Además, lleva gran cantidad de aditivos químicos, generalmente tóxicos y es inestable a la radicación ultravioleta. Para nosotros, contando también con su alto coste, un material a rechazar.

Madera. Nuestro material favorito, fetiche, preferido, amado. Es noble, natural, bello. Pero vayamos a lo técnico. Si la madera proviene de bosques sostenibles, este material no tiene peros hoy en día. Las ventanas hechas con este material están tratadas para ser resistentes a la intemperie y otros ataques, así que no hay problemas con el sol, el agua o los microorganismos, requiriendo de un mínimo mantenimiento. Es un material aislante térmico natural, mejor que el aluminio o el pvc, que, además, puede ser combinado con aluminio para hacer así a la ventana más resistente e inalterable al paso del tiempo. Las que se fabrican hoy en día no tienen nada que envidiar, en cuanto a estanqueidad y hermeticidad, a las de otros materiales como el aluminio o el pvc. Su huella ecológica es prácticamente nula, siendo un sumidero natural de CO2. Nuestra elección, sin duda.

4. El vidrio

El vidrio, que no cristal, ese lo dejamos para las copas y los vasos, es, quizás, la madre del cordero de las ventanas, por donde más energía se puede perder, ya que supone el 80 % de la superficie de una ventana, así que es imprescindible elegir bien. Os encontraréis con mil combinaciones y posibilidades, pero no os preocupéis, la cosa no es tan complicada. Para un clima como el de España, exceptuando las zonas más frías, basta con un vidrio doble con cámara. Como explican en este artículo, “Las ventanas de doble acristalamiento son aquellas compuestas por dos o más hojas de cristal separadas por una cámara sellada de aire deshidratado o gas. Su baja conductividad térmica y un bajo coeficiente de absorción de la radiación, lo convierte un elemento muy resistente al paso de calor“. El vidrio combiene que tenga, por lo menos, un espesor de 6 mm. La cámara, puede estar entre los 12 y los 18 mm. A partir de ahí, el aire de su interior se mueve y pierde capacidad aislante. Un ejemplo de un vidrio doble tipo básico sería un 6+12+6.

Los vidrios pueden recibir también un tratamiento, para darles propiedades térmicas y acústicas. Por ejemplo, los bajo emisivos ofrecen un aislamiento térmico hasta 3 veces superior a uno normal. Se colocan al exterior de la ventana y pueden ser combinados con un control solar en las fachadas más expuestas al sol (este, sur y oeste). A veces se pone el control solar indiscriminadamente y nos encontramos habitaciones orientadas a norte en la más dura oscuridad. Cuidado, las ventanas no deberían ser iguales en todas las orientaciones del edificio. Por otra parte, si vivimos en un entorno ruidoso y necesitamos también aislamiento acústico lo primero sería combinar distintos espesores de vidrio, poniendo el más grueso al exterior (un 4+12+6 podría ser una buena opción). Otra posibilidad es que una de las capas esté compuesta por dos o más vidrios unidos por una lámina de butiral de polivinilo acústico.

En cuanto a la cámara que queda entre los dos vidrios, puede ser de aire deshidratado, en las ventanas más básicas, o estar rellena de algún tipo de gas que, al ser más pesado, aumenta su aislamiento (argón, xenón y criptón), tanto térmico como acústico. Esto es ya para los que van a por nota.

5. La colocación

De nada sirve comprar el equivalente a un Ferrari en ventana si luego la colocación es deficiente. El sellado y la hermeticidad del perímetro de la carpintería son fundamentales, sobre todo en estándares tan exigentes como Passivhaus. También el lugar de colocación. Normalmente, las ventanas se colocan paramentadas al interior de la fachada, es decir, enrasadas con la cara interior del cerramiento, por temas estéticos y de protección frente al exterior. También se pueden colocar al exterior, con lo que se obtiene un espacio que puede ser interesante y decorativo. Pero, en realidad, lo más eficiente desde el punto de vista térmico es colocarlas a la altura del aislamiento, de forma que este sea continuo en toda la envolvente del edificio, quedando alféizar tanto al exterior como al interior. Intentad elegir ventanas que, en cuanto a aislamiento, sean de calidad similar al cerramiento, para evitar efectos indeseados (condensaciones, etc.).

 

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