5 errores comunes en ahorro energético del hogar

on diciembre 18, 2017

Aunque no lo parezca, todos nosotros, en mayor o menor medida, intentamos tomar medidas de ahorro energético en nuestras viviendas. Algunos, los menos, por convencimiento ecológico, por colaborar en la lucha contra el cambio climático. Otros, la mayoría, por ahorrarse unos euros en la factura eléctrica a final de mes. En cualquier caso, y como ya vimos en otra entrada del blog, el precio de la luz lleva años batiendo récords y, como todo lo que afecta a nuestro bolsillo, nos preocupa y nos empuja a tomar medidas.

Pero el problema surge cuando lo hacemos sin tener los conocimientos suficientes para llegar a buen puerto. En ese caso, solemos intentar matar moscas a cañonazos. Para conseguir ahorrar energía en el hogar, de forma eficiente y económica, lo mejor es, como en tantas otras cosas en la vida, acudir a un profesional, que sepa lo que se hace.

Como sé que lo de acudir a un profesional, más para algo tan complejo y amplio como el ahorro energético, os resulta incómodo y os da pereza, os voy a intentar ayudar con algunas ideas, reflexiones y consejos para que, por lo menos, no metáis la pata si lo hacéis por vuestra cuenta y riesgo. Todos nos equivocamos, pero aquí os dejo los que yo considero errores más comunes en ahorro energético en el hogar.

Error 1: cuanto más aislamiento mejor para el ahorro energético

El aislamiento térmico de un edificio es, quizás, la madre del cordero en cuanto ahorro energético. Para reducir nuestra factura energética de forma significativa habrá que intervenir en el aislamiento térmico del edificio, que es como el abrigo que lo protege de las inclemencias climáticas y meteorológicas. Haciéndolo de forma óptima se pueden conseguir ahorros energéticos de entre el 30 y el 70 %. Pero hay que tener cuidado, más no siempre es mejor. A partir de unos ciertos espesores, sumar centímetros no significa mejorar en aislamiento, y empezamos a tirar el dinero.

Además, la normativa no para de cambiar, y hay que estar pendiente para no meter la pata. La última modificación del ya modificadísimo Código Técnico de la Edificación, de junio de 2017, aumenta las exigencias en cuanto a ahorro energético para cumplir con la Directiva 2010/31/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 19 de mayo de 2010 de eficiencia energética de los edificios.

En el aislamiento intervienen muchos parámetros:  tipo de material, su posición en el cerramiento, espesor… El clima del lugar también es determinante, condicionando, con mucho, el grosor necesario según la ciudad donde se ubique el edificio. Por poner un ejemplo, en un edificio en Sevilla, bastarían 4 cm de aislamiento por el interior para cumplir con el mínimo exigido por el CTE, mientras que en Burgos, haría falta más del doble, 9 cm (cálculos hechos con una aplicación gratuita desarrollada por Isover).

Pero también intervienen otros factores como el coste del aislamiento, el precio de la energía o ahorro energético conseguido, como se ve en el gráfico superior.

Resumiendo, que aislar está bien, pero no le pongáis un chaquetón nórdico a un edificio de, por ejemplo, Málaga. Estaréis tirando vuestro dinero.

Error 2: mejor dos ventanas que una

Un vecino de mis padres puso, hace tiempo, ventanas en la cara exterior de la fachada. Ya tenía ventanas, al interior, correderas, de aluminio y vidrio simple. Pensó que, mejor que sustituir las ventanas por otras de vidrio doble y marco aislante, podía poner ventanas similares a las existentes, pero colocadas al exterior, creyendo que así tendría dos vidrios y una cámara de aire aislante. Error.

La cámara de aire que queda entre las dos ventanas tiene un espesor excesivo, lo que hace que, en invierno, el calor del interior de la vivienda pase a través del vidrio y caliente el aire de dicha cámara, creando un movimiento de convección que hará que las pérdidas aumenten.

Así que dejaos de historias y, si os planteáis mejorar la carpintería exterior de vuestra vivienda, poned unas ventanas de calidad, con vidrio doble y rotura de puente térmico. No os arrepentiréis.

Error 3: me protejo del sol por el interior y consigo ahorro energético

Es muy típico ver toldos situados bajo lucernarios, para proteger del sol el interior de los edificios de climas cálidos. Una medida un poco inútil, porque el sol, una vez que llegue a ese toldo o parasol, ya habrá entrado en el interior de la vivienda y calentará el aire. Para protegernos realmente y de forma eficaz, hay que parar al sol antes de que penetre en el edificio, colocando toldos, parasoles o persianas siempre en el exterior. De este modo, estaremos aprovechando en su totalidad la protección que nos ofrecen estos elementos, tan importantes en latitudes de climas cálidos.

Error 4: para calentar rápido pongo el aire acondicionado a tope

Un amigo tiene un apartamento en alquiler para turistas y, hace poco, me comentó que en invierno se encontraba con la temperatura del aire acondicionado del mando del aparato situada en los 30 °C. Si observamos las temperaturas máximas y mínimas establecidas por el Real Decreto 1826, que modifica el Reglamento de Instalaciones Térmicas, de 26 °C para refrigeración y 21 °C para calefacción, podemos entender que esto es una verdadera barbaridad energética, aunque estas exigencias no sean obligatorias en viviendas.

La extendida creencia de que “darle caña” al aire acondicionado hace que caliente o enfríe más y mejor supone un gran error en cuanto a eficiencia energética. Una práctica muy extendida es comprar un aparato mal dimensionado para nuestra vivienda y ponerlo, por ejemplo, en verano a la temperatura mínima que permite (18 °C, normalmente). Con esto lo único que conseguiremos es que la máquina funcione continuamente al 100 %, con el consiguiente aumento en el consumo (un 7 % por cada grado extra), y una diferencia de temperatura con el exterior excesiva que influirá negativamente en nuestra salud.

Como recomienda el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía), la temperatura que elijamos para el interior no deberá diferir en más de 12 °C de la exterior, y deberá situarse en los 20-21 °C en invierno y en 24-26 °C en verano.

Error 5: las persianas ayudan al ahorro energético

Aquí voy a darle la vuelta a la tortilla de este artículo. Tenía claro que las persianas son muy útiles, en climas cálidos, en verano, pero pensaba que la costumbre de muchas personas de bajar las persianas por la noche para evitar que se vaya el calor al exterior en invierno era una pérdida de tiempo. Pero, tras una ardua investigación, me he encontrado con que estaba equivocado. El error no es tal error.

La presencia de la persiana al exterior de la ventana tiene varios efectos positivos:

  • Reduce la pérdida por radiación del vidrio, que puede ser muy elevada con un cielo despejado.
  • Se genera una cámara de aire entre la ventana y la persiana que mejora las pérdidas por conducción.
  • Protege a la ventana de las inclemencias del tiempo (viento, lluvias…).

Es más, en certificación energética se considera, de manera “oficial”, una mejora por las persianas bajadas en horario nocturno (sobre un 10 %). Así que, queridos lectores del blog, en invierno, a bajar las persianas por la noche antes de acostaros. No os arrepentiréis.

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