CASAS DE MADERA Y PASSIVHAUS

on marzo 7, 2018

El estándar Passivhaus, como ya explicamos en otra entrada del blog, no entra a definir con qué materiales se debe hacer el edificio, dejándolo al criterio del proyectista y de su cliente. Es un estándar que define y exige unas prestaciones energéticas, garantizando un confort de altísimo nivel para el usuario del edificio, pero no analiza ni exige ningún parámetro particular para los materiales, más allá de los relacionados con su rendimiento energético (el coeficiente de transmisión térmica, principalmente).

En Slowhaus creemos que la combinación del estándar Passivhaus con el uso de materiales de construcción ecológicos garantiza edificios de una excelente calidad, tanto en su confort interior, como en su huella ecológica. Lo que podríamos llamar los Ferrari de la arquitectura. O mejor, por aquello de la ecología, los Prius. Un ejemplo de todo esto es lo que está haciendo la gente de 100x100madera, una empresa radicada en Madrid y de corazón vasco que construye casas de madera que, además, cumplen con el estándar Passivhaus. Casas de madera que, por cierto, no tienen nada que ver con la de la foto que introduce este artículo…

 

UNA CASA DE MADERA…

Como en Slowhaus somos muy del terruño, eminentemente prácticos, decidimos, tras ver un artículo en El País en el que hablan de 100x100madera, que queríamos ver qué hacían, así que nos pusimos en contacto con ellos y concertamos una cita para visitar el showroom que tienen habilitado en una vivienda situada en el municipio madrileño de Guadalix de la Sierra que fue la primera certificada como Passivhaus en la provincia.

Una vez conseguida la cita, mis socios me mandan a mí de embajador y me planto allí, tras un trayecto de una hora en autobús desde Madrid, en una mañana fría y lluviosa de principios de marzo. Como soy ecologista hasta la médula, rechazo el ofrecimiento de Víctor, de 100x100madera, de recogerme en vehículo motorizado, y hago el camino hasta el showroom andando, unos refrescantes y vigorizantes 15 minutos en total.

…CON GRAN CONFORT INTERIOR…

Cuando llego, a eso de las 11:35 de la mañana, está casi nevando . El termómetro, como veré al entrar, marca entre 0 y 2 °C. Llamo al telefonillo y espero mientras observo la vivienda, una casa de madera de aire más o menos convencional, si obviamos la estética nórdica, con tejados inclinados, grandes ventanales y revestida con tablones de un gris azulado.

Me abren amablemente la puerta y comienza la visita, perfectamente guiada por Ander Echevarría, fundador, junto con Raquel Peláez, de la empresa, que tiene ya 25 años de trayectoria. En el pequeño vestíbulo comienzan las sorpresas. De los casi bajo cero grados que hay en el exterior paso a unos 22,5 °C en el interior, con alrededor de un 40 % de humedad. Me quito la cazadora, inútil en este confortable hogar, y escucho con atención las palabras de Ander, que no parará de darme información en las dos horas siguientes.

…BIOPASIVA…

Como la casa de madera, en la que Ander y Raquel vivieron un año, está pensada como un showroom, los revestimientos de las paredes van variando según las estancias. En el vestíbulo, me sorprende la textura y el color de un paramento revestido con yeso de Albarracín, material de construcción tradicional, elaborado artesanalmente, apto para exteriores y que puede ser usado en bioconstrucción. De hecho, todos los materiales usados en la vivienda son ecológicos, como demuestran los certificados que los acompañan. De hecho, haciendo eco de una gran sensibilidad medioambiental, tienen analizada hasta la huella ecológica de la construcción.

En una de las habitaciones de la vivienda tienen multitud de muestras de materiales con los que construyen: aislamientos, láminas de hermeticidad, revestimientos, carpinterías de altas prestaciones… También tienen secciones de distintos tipos de cerramientos: entramado de madera con lana de oveja y fachada ventilada, contralaminado CLT con aislamiento tipo SATE y revestido con mortero… Me encanta su política de predicar con el ejemplo. Viendo, tocando, oliendo, sintiendo, es como mejor se aprenden las cosas. Tomad nota, universidades.

Pasamos al salón, un espacio amplio, en una vivienda de tamaño mediano que no pasa de los 150 m2 construidos, creo recordar. Grandes ventanales orientados a sur, protegidos del sol con persianas exteriores automatizadas que pueden ser manipuladas con un pequeño mando a distancia. Me cuenta Ander que la vivienda es un diseño del fabricante de casas de madera finlandés Kuusamo, del que son distribuidores en España, no adaptado ni pensado, en principio, para el clima de nuestro país. 100x100madera, con un espíritu investigador e innovador, quería demostrar que, con un buen diseño y un uso eficiente de los materiales, podían convertir una vivienda así en un hogar biopasivo perfectamente confortable.

…TOTALMENTE MONITORIZADA…

En cada estancia hay una sonda que mide temperatura, humedad y CO2. Esto, combinado con una especie de centralita conectada al ventilador mecánico con recuperador de calor ubicado en un pequeño cuarto de instalaciones, garantiza el confort en cada una de las habitaciones, de forma continua y automática.

El gasto en climatización y agua caliente es, según me cuenta Ander, de 21,40 € al mes de media anual. Si comparamos esto con el de las viviendas que hay alrededor, de unos 400 € al mes en los meses más fríos, sobra decir que el Passivhaus, además de conseguir una calidad del aire interior excepcional, es más que rentable. Prácticos como nosotros, la gente de 100x100madera consiguió el dato del gasto de los vecinos a la antigua usanza, preguntando.

Para terminar la visita, me llevan al cuarto de instalaciones. Es pequeño, tendrá unos 4 m2. Allí me enseña el ventilador con recuperador de calor, conectado a una máquina de aerotermia. El aire fresco de renovación está entrando a la vivienda a 17,7 °C, cuando en el exterior apenas se pasa de los 0 °C. Alucinante. También tienen una pequeña instalación fotovoltaica, de 2 KW de potencia que, en ese preciso momento está suministrando unos 500 W, suficientes para la energía eléctrica que está demandando la casa. El balance neto de consumo eléctrico es cero.

…Y RODEADA DE UN OCÉANO DE POLIURETANO

Al finalizar la visita nos sentamos a tomar un café. No me viene mal para asimilar tanta información. Me cuenta Ander que en la zona siguen construyendo a la antigua usanza. De hecho, ha hecho una pequeña prospección en los años que llevan allí y me dice que, de forma bastante generalizada, se están construyendo cerramientos de fábrica de ladrillo aislada con 3 cm de poliuretano proyectado. Esto sí que es alucinante.

Me voy de la casa de madera de Guadalix animado, contento por haber podido visitar un sitio tan interesante, donde he tenido la oportunidad de vivir, de sentir lo que es una casa pasiva. Parto de Guadalix con las pilas cargadas para seguir en el empeño de diseñar viviendas ecológicas y energéticamente eficientes, y esperando que de este encuentro surjan futuras colaboraciones.

 

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