Diseño de una vivienda ecológica. Fase 1: pasos previos.

on julio 24, 2018

Aprovechando que acabamos de empezar con un nuevo proyecto, en una urbanización del extrarradio de Sevilla, hemos pensado que podría ser un interesante ejercicio compartir con vosotros todo el proceso, así vosotros aprendéis y a nosotros quizás nos sirva como ejercicio de reflexión y también para detectar errores y mejorar. Nadie es perfecto. Además, tras leer un estupendo, como siempre, artículo sobre blogs de Stepien y Barno, hemos decidido ir abandonando, poco a poco, esos posts que recomiendan los gurús del marketing, con palabras clave y párrafos no muy largos y no muy cortos, que tanto nos cuesta escribir y que tanto cercenan nuestra desbordante imaginación. Adiós, Google. Hola, creatividad.

La primera reunión

Lo primero que debe hacer un arquitecto cuando le llega un proyecto es, aparte de dar en el techo del estudio con la cabeza por la felicidad que le embarga, preguntarle al cliente por lo que quiere: tipo de vivienda, superficie, habitaciones, caseta para el perro… Ah, y también firmar un contrato donde se especifique todo con claridad: honorarios, plazos, forma de pago… Hay clientes que lo tienen todo muy pensado. Esto se agradece. Otros que menos. Esto dificulta las cosas, aunque restringe menos nuestro arte y creatividad. En este caso, se trata de una vivienda unifamiliar para una pareja y su hija (en adelante los clientes), de unos 140 m2 construidos, en una sola planta, en un solar de algo más de 700 m2. El programa es el habitual: salón, cocina, comedor, 4 dormitorios y dos baños. Con el atractivo añadido de que los clientes, en esta ocasión, están interesados, además, en que la vivienda sea ecológica, sostenible, bioclimática o como la queramos llamar. Pero, ¿qué es ecológico? No hay una normativa que lo defina, y hay multitud de sellos (Passivhaus, Breeam, Leed…), que hacen bandera de la ecología en el mundo arquitectónico. Total, que es un grandísimo lío. En cualquier caso, por lo hablado con los clientes, haremos hincapié en la eficiencia energética del edificio, sin entrar mucho en la ecología de los materiales, algo que, quizás, se nos sale de presupuesto.

La visita al solar

Para empezar, fuímos al solar hace algunas semanas. Esto, para nosotros, es imprescindible. No somos de esos que tienen un catálogo de proyectos, de distintos sabores y colores, y los plantan en un rectángulo en la pantalla del ordenador, como si de un simple ejercicio de geometría se tratara. En nuestra opinión, todo proyecto parte del lugar donde se ubica: geometría, topografía, clima… Así que, para comenzar a diseñar, primero hay que hacer una visita al terreno, para ver qué se cuece por allí. La parcela de nuestros clientes tiene unas dimensiones cómodas para ubicar en ella una vivienda unifamiliar: 22×35 m2, y presenta una superficie prácticamente plana, así que no habrá que hacer grandes movimientos de tierra. La orientación también es importante, sobre todo si queremos diseñar una vivienda ecológica. El solar tiene una buena orientación, casi norte-sur, con una ligera desviación de 20 º hacia el oeste. Esto nos permitirá un gran control sobre el soleamiento del edificio de forma sencilla y económica.

En la visita al terreno también es importante fijarse en si hay preexistencias que nos puedan condicionar el proyecto: pozos, árboles, rocas… Por suerte, no encontramos nada de eso en la parcela, aunque, en algunas ocasiones, como en este proyecto que hicimos hace años, elementos como un árbol, pueden dar mucho juego. Procedemos, seguidamente, a medir el solar, para comprobar que lo que figura en Catastro se corresponde con la realidad, algo que no siempre ocurre. En este caso, afortunadamente, es así. Antes de terminar la visita, hacemos una observación organoléptica del tipo de suelo (cogemos un terrón y lo rompemos con la mano, no os creáis que es algo más sofisticado), que parece arcilloso, típico de la zona, y evaluamos las posibles sombras que los edificios colindantes pueden arrojar sobre el solar: al oeste hay una vivienda en aparente abandono que lo hace a última hora de la tarde, según nos comentan los clientes. Habrá que tenerlo en cuenta al simular el soleamiento en el ordenador.

El análisis climático

Es algo que intentamos hacer siempre, si bien nos empleamos más a fondo cuando el cliente nos pide, directamente, un diseño bioclimático. Tomamos datos de un proyecto similar en un pueblo cercano, con el mismo clima. El del municipio en cuestión está comprendido dentro del clima mediterráneo-subtropical, caracterizado por tener unos inviernos frescos (unos 11 ºC de temperatura media) y unos veranos muy calurosos (alrededor de los 27 ºC de temperatura media). Los principales vientos provienen del Este-Noreste (en invierno, son desfavorables porque aportan frío) y Oeste-Suroeste (en verano, son favorables por la tarde, al provenir del Golfo de Cádiz y aportar fresco y humedad). La humedad relativa presenta una oscilación muy acusada a lo largo del día, siendo baja en épocas estivales y alta en épocas invernales. Las lluvias suelen producirse en el otoño-invierno (el 75 % del total anual).

Con estos y otros datos, utilizamos el llamado Climograma de Bienestar Adaptado (CBA), que engloba los de Olgyay, Givoni y los diagramas ASHRAE, en las distintas épocas del año (invierno, primavera-otoño, verano) para ver qué necesitamos en cada momento para conseguir el confort térmico dentro de la vivienda a diseñar. A modo de ejemplo, incluímos el climograma para invierno, donde se puede ver que hace falta, durante todo el día, radiación solar, para llegar a la temperatura de confort.Climograma CBA para invierno

Con esto y otros mimbres, que necesitarían de un extenso artículo para explicarlos en profundidad, llegamos a unas conclusiones que nos dicen qué estrategias debemos emplear en cada época del año para conseguir el confort térmico en el interior de la vivienda, como se puede ver en el siguiente cuadro-resumen, en el que se puede ver cómo en invierno basta con aprovechar la radiación solar y en los meses más cálidos (de mayo a octubre) deberemos, por el contrario, protegernos de ella. En verano harán falta, además, la ventilación natural y el enfriamiento evaporativo (vegetación, láminas de agua).

La normativa urbanística

Y, como dicen en inglés, last, but not least, llega el maravilloso momento de consultar la normativa urbanística, esa gran desconocida. Para ello, recurrimos a la estupenda y actualizadísima base de datos del Colegio de Arquitectos de turno y nos descargamos una ingente cantidad de pdfs, más o menos afortunados estéticamente y nos sumergimos en el vasto océano de las ordenanzas municipales y los planos de ordenación para ver qué dicen sobre alturas máximas, retranqueos, ocupación, etc… Siempre nos gusta curarnos en salud, y concertamos también visita al Ayuntamiento, para confirmar que los datos son correctos. Cuando tengamos listo el anteproyecto, volveremos a visitar al técnico municipal, para requeteconfirmar, así nos evitamos problemas posteriores y sorpresas en obra.

Y hasta aquí llega el primer capítulo de esta serie en la que os iremos contando, paso a paso, lo que se cuece entre los bastidores del proyecto arquitectónico. Esperamos que os guste.

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