Reflexiones sobre el CO2 en el hogar

on febrero 7, 2018

Cuando se habla de Passivhaus siempre aparece el CO2 (dióxido de carbono) en la conversación, es inevitable, al ser un estándar en el que la calidad del aire interior es una de las patas más importantes de su discurso. La concentración de CO2 en nuestros edificios, algo sobre lo que no nos forman a los arquitectos y que no parece preocupar demasiado a la normativa que aplicamos a diario sobre nuestros proyectos, incide, y mucho, en la calidad de nuestras vidas. Como explican muy bien en este artículo, el CO2 que emitimos al respirar, puede provocar, a partir de ciertas concentraciones, malestar, disminución de la concentración y descenso de nuestro rendimiento.

Según se explica en el artículo antes mencionado, “el aire inspirado contiene un 21 % vol. de oxígeno y un 0,035 % vol. de dióxido de carbono. En cambio, el aire espirado contiene solamente un 16 % vol. de oxígeno y un 4% vol. de dióxido de carbono. Aunque el dióxido de carbono solo es tóxico para las personas a partir de una concentración del 2,5 % vol., el rendimiento, la concentración y la sensación de bienestar disminuyen a partir de una concentración del 0,08 % vol. (800 ppm) de dióxido de carbono.

 

El CO2 y la calidad del aire

A partir de 1.000 ppm (partículas por millón, que son moléculas de CO2 en un millón de partículas de aire), se considera que el aire es de mala calidad, es lo que llamamos, comúnmente, “aire cargado” o “enrarecido”. Cuando llegamos a 2.000 ppm comienzan los dolores de cabeza y el malestar, cuesta dormir y la concentración disminuye. Por encima de 5.000 ppm se considera una concentración tope para los lugares de trabajo.

Como os podéis imaginar, afectando tanto la concentración de CO2 al rendimiento cerebral, este tema debería estar sobre la mesa de los gerifaltes que deciden sobre los equipamientos educativos, pero nada más lejos de la realidad. Algunos compañeros han sondeado en las altas esferas educativas, y la respuesta ha sido “si se carga el aire, abrimos las ventanas”. Sensible, moderno, innovador.

Tampoco es un tema que preocupe a los compradores de viviendas o a los promotores. Nadie pregunta por la calidad del aire interior cuando está buscando casa. Nadie la exige. Ningún empresario consulta sobre las condiciones del aire de un local que va a alquilar. Sin embargo, es algo que afecta directamente a nuestra salud y a las circunstancias en que desarrollamos nuestras vidas.

 

El CO2 en mi casa

Como soy persona de condición curiosa y práctica, hace tiempo decidí que quería saber qué pasa en mi vivienda con el CO2, así que, para los Reyes Magos, me regalé un aparatito que mide la concentración de CO2, además de temperatura y humedad. Lo compré por internet y en pocos días lo tenía en mi mini-piso de dos dormitorios y un baño, situado en primera planta de un bloque de viviendas de un municipio del área metropolitana de Sevilla.

La verdad es que el aparato es una monada. Trae dos sondas, una exterior y una interior. La instalación es bien sencilla. La sonda interior se enchufa a la red y se conecta al router por wifi. La exterior, que también mide el nivel de contaminación, se comunica por radio a la interior. Todos los datos se suben automáticamente a internet, donde puedes consultarlos en forma de gráfico. Hace dos semanas las instalé en casa, obteniendo datos muy interesantes, que paso a contaros.

El CO2 en un piso con 3 habitantes

En nuestra casa somos 3, dos adultos y una niña de casi 4 añitos. La vivienda está orientada a este, principalmente, así que nos entra el sol un ratito por la mañana y listo, hasta el día siguiente no volvemos a ver al astro rey.

Puse la sonda interior en el salón, en un principio. Como se puede ver en el gráfico inferior, del jueves 1 de febrero, al levantarnos, a eso de las 7:30 de la mañana, el CO2 está por debajo de las 1.000 ppm, pero empieza a subir rápidamente hasta llegar casi a las 1.500 ppm a las 9:00, cuando nos vamos de casa y dejamos las ventanas abiertas para ventilar.

A partir de ahí, conseguimos situar el CO2 en torno a las 500 ppm. Como trabajo en casa, voy ventilando cada 2 horas, aproximadamente, y el nivel no llega a las 800 ppm hasta la noche, momento en que volvemos a estar los tres en casa. A partir de las 20:00 h, la concentración comienza a subir, llegando casi a las 2.000 ppm poco después de acostarnos, a las 23:30 h. Como la sonda está en el salón, el CO2 comienza a bajar en el momento que nos vamos a nuestros dormitorios.

El CO2 en un dormitorio

Como ya he dicho, soy persona curiosa y práctica, así que quería saber qué pasa en un dormitorio, así que trasladé la sonda interior al que comparto con mi mujer. Muchas veces nos levantamos comentando “no he descansado” o “he dormido regular”, y últimamente pienso que quizás se deba a la alta concentración de CO2.

En el gráfico que veis abajo están los datos recogidos por la sonda el pasado lunes 5 de febrero. A las 9:00, momento en el que nos vamos de casa y abrimos las ventanas, la concentración baja de 500 ppm. A partir de ahí, como trabajo en el salón, esta comienza a subir (recordad que la sonda está en el dormitorio). Cuando nos acostamos, sobre las 23:30 h, la concentración está casi en 2.000 ppm. Y sigue subiendo hasta sobrepasar las 2.500 ppm a eso de las 4:00 h. En ese momento, la concentración comienza a bajar, hasta llegar a las 1.500 ppm a la hora de levantarnos (7:30 h). He leído que la ventilación corporal se reduce conforme vamos entrando en sueño profundo, así que me quedo con este motivo para tan sorprendente bajada.

Conclusiones sobre el CO2 en el hogar

Supongo que, como para vosotros, mi referencia en cuanto a ventilación era lo que les había oído a mis padres desde siempre: con diez minutos al día es suficiente. Tras este “riguroso” estudio, he visto que, estando yo en casa, tengo que ventilar cada 2 horas, aproximadamente, si quiero mantener los niveles de concentración de CO2 por debajo de las 1.000 ppm. El problema es que, ahora en invierno, meto un aire frío en la casa que me pone los pelos como escarpias. Y, pensando en el verano, cuando la sonda me diga que tengo que ventilar en agosto a las 4 de la tarde, me río por dentro. Por no llorar.

¿Por qué aumenta el nivel de CO2? A pesar de que se habla mucho de que hay que mejorar el aislamiento de nuestros edificios, no se puede negar que este ha ido mejorando con cada cambio normativo, de forma que nuestras viviendas son cada vez más estancas. Esto hace que, para mantener unos niveles de concentración de CO2 admisibles para nuestro confort, es necesaria, más que nunca, la ventilación.

Viviendo en una época en la que todo se puede medir y en la que tenemos perfecto conocimiento de lo que el CO2 provoca en nuestro día a día, parece que no tiene mucho sentido ventilar a la antigua usanza, de forma manual, más cuando tenemos a nuestra disposición sistemas automáticos, como la ventilación mecánica controlada que se usa en Passivhaus, que garantizan una calidad del aire interior muy alta. Sistemas que, además, tienen un consumo energético muy bajo y que hacen innecesarios aparatos climatizadores de gran potencia como los que se suelen colocar en nuestros edificios. Además, en entornos urbanos, y combinando la ventilación mecánica controlada con filtros de aire, un sistema constructivo como el que propone el estándar Passivhaus, puede garantizar un aire libre de contaminantes, fresco y limpio. La pregunta es, ¿por qué renunciar a ello?

Nota: si queréis profundizar en el tema, os recomiendo la lectura del Capítulo 9 de la Guía del Estándar Passivhaus de Fenercom. Y si os preocupa el CO2 que emiten las plantas por la noche, y perdonad que me aguante la risa, os invito a visitar esta web.

 

 

 

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